Historias de Voluntariado: Serena — “Este viaje definió la persona que quiero llegar a ser”

Mi tiempo como voluntaria en La Tortuga Viva fue, sin duda, una de las experiencias más significativas e impactantes de mi vida. Comencé mi aventura en Juluchuca el 6 de octubre de 2025. Era la primera vez que salía de mi hogar en Estados Unidos desde que me gradué en junio de 2025. Permanecí allí hasta el 23 de diciembre de 2025.

No sabía nada sobre la conservación de las tortugas marinas, pero tenía conocimientos básicos de español y muchas ganas de aprender. Mi jefa, Larissa, líder del Nodo de Vida Marina, fue mi maestra, mentora, compañera de casa y amiga.

Una vez que me instalé, comencé a trabajar y a familiarizarme con el campamento tortuguero. Larissa me enseñó todo lo que sé sobre las tortugas, la conservación y lo que implica dirigir una organización como esta. Aprendí por qué México es tan importante para la conservación de las tortugas marinas, sobre su ciclo de vida, las características de las tres especies que llegan a esta playa y también sobre la recaudación de fondos.

Son conocimientos y habilidades que llevaré conmigo y que serán de gran valor para mi futura carrera en la conservación marina.

Aprendí muchísimo sobre las tortugas, pero eso no fue lo único que me llevé de esta experiencia. Al vivir en el pueblo de Juluchuca, tuve la oportunidad de conocer de cerca la cultura mexicana y fui recibida con cariño por las personas de la comunidad y del hotel.

Durante gran parte de mi estancia viví con dos maestras que trabajaban en las escuelas rurales cercanas a Juluchuca, además de Larissa. Con el tiempo nos hicimos muy amigas, lo que hizo aún más divertido explorar la zona juntas. Mis compañeras de casa y yo dábamos frecuentes caminatas a la playa para nadar al atardecer, convivir con los voluntarios locales del campamento tortuguero y conocer a sus familias.

Una de las partes más mágicas de esta experiencia fue precisamente la comunidad. Poco a poco dejamos de vernos solo como compañeros de trabajo y nos convertimos en amigos: personas con quienes compartir risas, pedir ayuda o incluso aventones cuando íbamos en la misma dirección. Como alguien que proviene de una cultura completamente diferente, fue muy especial formar parte de esta comunidad y sentirme realmente incluida y bienvenida.

Mi jefa, Larissa, también participa en el Proyecto de Monitoreo de Jaguares y en el Proyecto de Restauración de Manglares. Además de mi voluntariado en La Tortuga Viva, tuve la oportunidad de colaborar en ambos proyectos.

Sin embargo, el Proyecto de Monitoreo de Jaguares fue el que más me marcó. Pude acompañar a Larissa a la Sierra y hospedarme con las familias que viven al final del camino, el último asentamiento antes de que comience la selva en toda su inmensidad. Recorrimos la ruta en cuatrimotos hasta donde fue posible y después continuamos a pie para revisar las cuatro cámaras trampa instaladas para el monitoreo de la fauna silvestre.

Poder conocer de cerca la forma de vida de estas familias fue algo realmente hermoso. Nos despertábamos temprano para cruzar el arroyo y caminar por los senderos hasta donde ordeñaban las vacas. Después regresábamos para compartir los alimentos, convivir con los niños y jugar con los perros. La comida estaba llena de sabor y cariño; preparada de manera artesanal con ingredientes obtenidos de la propia tierra.

Estas familias mantienen una relación muy especial con el entorno y aportan una enorme cantidad de amor y cuidado al territorio que habitan. Me recibieron con una generosidad increíble, abriéndome las puertas de sus hogares y de sus corazones. Fue, sin duda, una experiencia única en la vida, y me siento profundamente agradecida por haber tenido la oportunidad de vivirla.

Vivir en la comunidad también me permitió participar en actividades y celebraciones locales. Tuve la oportunidad de ver a los niños presentar sus bailes tradicionales en la escuela y durante las posadas navideñas. Hubo muchas otras festividades y eventos que fueron increíbles de experimentar.

Al principio me sentía un poco tímida y sabía muy poco sobre el estilo de vida en Juluchuca, pero todas las personas me hicieron sentir bienvenida y cómoda, sin importar que hubiera tantas cosas que aún desconocía. Aprendí muchísimo durante mi estancia, y creo que es muy importante que las personas se animen a salir, conectar con otras culturas y construir relaciones significativas.

Puedo decir con certeza que este viaje ayudó a moldear quién soy y la persona en la que quiero convertirme.

¿Buscas una forma significativa de contribuir?

Nuestro Programa de Voluntariado en el Santuario de Tortugas ofrece una oportunidad única para apoyar la conservación de las tortugas marinas mientras formas parte de una comunidad local comprometida con la regeneración y el cuidado del territorio.

Si conoces a alguien que esté buscando una experiencia de viaje con propósito, nos encantaría que compartieras esta oportunidad. Las solicitudes pueden enviarse a info@resimar.org.

Requisitos del programa:

  • Compromiso mínimo de 3 meses.

  • Nivel de español conversacional.

  • Interés genuino en la conservación, el aprendizaje intercultural y la vida comunitaria.

Una experiencia que puede transformar tanto a quienes participan como a los ecosistemas y comunidades que ayudan a proteger.

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